RONDA
Barrio del Mercadillo En 1945 los reyes ordenaron que se respetaran los lugares públicos propios y comunes, como la dehesa, que se reservaba a los caballos y los ejidos determinados alrededor de la ciudad, para lo cual mandaron que se derribaran todas las casas y cercas que se hubieran hecho, a pesar de lo cual la ciudad se fue extendiendo con gran rapidez al otro lado del Puente Viejo, en la zona entonces denominada como barrio del Puente, en la zona baja del Mercadillo. En 1595 ya contaba con 500 vecinos y en dicho lugar se celebraba cada año la tradicional feria de mayo, concedida por una cédula de privilegio del rey don Fernando hasta que en el siglo XVIII se abrió el puente Nuevo y se trasladó a este lugar. La configuración del barrio se debe, como en el caso de San Francisco, al establecimiento de los mercaderes en torno a la nueva parroquia de Santa Cecilia, en la actualidad Padre Jesús, que actuó como foco de atracción del barrio para los mercaderes. Este templo debió de atraer a muchas personas, incluso a los habitantes de la Ciudad, pues las parroquias del centro se fueron abandonando y constituyendo estos nuevos templos a cuyo alrededor se desarrollaba toda la vida comercial de la población. Junto a esta parroquia se levantó el convento de las Dominicas de Madre de Dios y San José de la Montaña hacia mitad del siglo XVI. Cerca de estos dos templos se construyó también el convento de los Remedios -hoy desaparecido-, de la orden de los Trinitarios Calzados, que lo abandonaron a principios del siglo XVII, siendo sustituidos por los Descalzos, que también tuvieron que marcharse por el mal estado del edificio, trasladándose a otro lugar más elevado del barrio del Mercadillo. En la parte llana se construyó el convento de San Jorge, de la orden de los Mercenarios, del que sólo queda la iglesia de la Merced, que hoy en día está ocupada por las Carmelitas Descalzas, No lejos de esta iglesia en el mismo llano debía existir una especie de cortijo que se destinó a hospital de peregrinos, por estar alejado de la población y por las numerosas epidemias que sufría la ciudad. Poseía una ermita que con el tiempo se convirtió en la iglesia del Socorro. En cuanto a la forma de vivir de los habitantes de la zona, sus viviendas eran parecidas a las de la Ciudad, encaladas, de dos o tres plantas, y cuyo tipo de casas se repite hasta el siglo XIX.
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